La obesidad es mucho más que un problema estético; es un grave problema de salud pública a nivel mundial. Los antiestéticos “kilos de más” están relacionados con múltiples enfermedades metabólicas y cardiovasculares, pero también incrementan el riesgo de padecer cáncer. La alimentación juega, en este sentido, un papel muy importante en el desarrollo de determinados tumores, como se ha descubierto recientemente, pero no se trata de los productos que comemos sino de cómo afectan las grasas de los alimentos sobre nuestro organismo. “La obesidad, padecer sobrepeso o poseer mayor porcentaje de grasa corporal favorece la producción de estrógenos y eleva los niveles de éstos, y esto incrementa la aparición de cáncer de mama”, explica el doctor Miguel Ángel Seguí, experto del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM). En los países desarrollados, esta relación es mucho más evidente en los últimos quince años, debido al abandono progresivo de la dieta mediterránea – rica en frutas, verduras y hortalizas-. En la actualidad, se calcula que entre un 8 y un 10% de los tumores mamarios en mujeres por encima de los 45-50 años están directamente relacionados con el estilo de vida de las regiones industrializadas.
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El sobrepeso incrementa entre un 4 y un 10% el riesgo de recaída en el cáncer de mama
La alteración del ritmo biológico podría causar diabetes
Los vuelos transoceánicos y los turnos de trabajo nocturnos potenciarían el desarrollo de diabetes en personas con predisposición a trastornos metabólicos de este tipo. Según un nuevo estudio, el desajuste del reloj circadiano desestabiliza las células pancreáticas secretoras de insulina. Las ojeras, la somnolencia y el mar humor son algunos de los síntomas provocados por un desajuste en el reloj biológico. Ahora, una nueva investigación relaciona el trastorno del ritmo circadiano con la segregación de la insulina y, por lo tanto, con el paso previo a la diabetes y la obesidad. “Nuestros resultados muestran que las personas que trabajan en turnos de noche y tienen predisposición a la diabetes tienen más posibilidades de desarrollarla”, dice Orfeu M. Buxton, neurocientífico de la Escuela Médica de Harvard (EE UU), y líder de la investigación que publica Science Translational Medicine.
Confirman el vínculo entre comida rápida y depresión
El consumo de bollería industrial (magdalenas, cruasanes, rosquillas y similares) y comida rápida (hamburguesas, salchichas y pizza) se asocia con el diagnóstico médico de depresión, según una reciente investigación liderada por científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Navarra. Los resultados, publicados en la revista Public Health Nutrition, revelan que los consumidores de comida rápida presentan, respecto a aquellos con un consumo mínimo o nulo, un incremento del riesgo de desarrollar depresión del 51%. Además, se observa una relación dosis–respuesta, es decir, “cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión”, explica Almudena Sánchez-Villegas, primera autora del estudio.
Un estudio relaciona por primera vez la depresión y la obesidad desde un punto de vista genético
Científicos de la Universidad de Granada han demostrado por primera vez que existe una relación genética entre la depresión y la obesidad, dos de las enfermedades con mayor prevalencia en nuestra sociedad. Su trabajo, pionero a nivel mundial, ha descubierto que la depresión modifica el efecto del gen conocido como “gen de la obesidad (FTO)” sobre el índice de masa corporal de un individuo. La autora de este trabajo es Margarita Rivera Sánchez, del Grupo de Investigación Cibersam Universidad de Granada, quien trabajó en el Institute of Psychiatry del King’s College de Londres con una muestra de 2.440 individuos diagnosticados con depresión recurrente y 809 sujetos sanos de control, seleccionados por no haber padecido nunca ningún tipo de enfermedad mental. Este interesante hallazgo sugiere que existe un componente genético involucrado en el mecanismo subyacente a la asociación entre los trastornos del estado de ánimo y la obesidad.
El almidón de plátano macho verde contribuye a disminuir la obesidad
A partir del almidón de plátano macho verde, investigadores mexicanos obtuvieron un ingrediente que adicionado a diferentes alimentos puede contribuir a disminuir la obesidad. Se trata de una investigación realizada en el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (Ceprobi) del IPN, en la que a partir del almidón se obtuvo un carbohidrato de digestión lenta y resistente; tras su ingestión, el incremento de glucosa en el organismo es pausado. De acuerdo con el doctor Luis Arturo Bello Pérez, asesor de este trabajo politécnico, desde hace más de una década los investigadores del Ceprobi, estudian y analizan el almidón extraído del plátano macho en estado verde, y se dieron cuenta de que tiene una alta resistencia a la digestión.
Implicaciones nutricionales y de calidad sensorial en carne de cerdo y pavo tras el enriquecimiento de las dietas animales con DHA y vitamina
Una buena estrategia para contribuir a la mejora de los alimentos es la de incrementar su calidad nutricional sin alterar las características sensoriales. A partir de estas premisas, un equipo de investigadores del IRTA ha estudiado la variación de la composición de la grasa en productos cárnicos integrados en nuestros hábitos alimentarios, mediante la modificación de la dieta de los animales.

