Los aguiluchos papialbos, Circus macrourus, pueden llegar a recorrer más de 8.000 kilómetros en sus rutas migratorias desde Asia Central hasta lugares tan alejados unos de otros como el Oeste de África o India, una distribución mucho más extendida de lo observado en otras especies semejantes. Esta es una de las conclusiones de un estudio elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que describe por primera vez la conectividad y las líneas migratorias de esa especie de ave y su dispersión durante el invierno. La investigación ha sido publicada en la revista Diversity and Distributions. “Los aguiluchos que se reproducen en una misma población, en la zona central de Kazajstán, pueden pasar el invierno en regiones tan diversas como Burkina Faso, Etiopía o la India, incluyendo dos continentes distintos”, explica el investigador del CSIC François Mougeot, de la Estación Experimental de Zonas Áridas.