Durante décadas de investigación en la Fusión por Confinamiento Magnético y su potencial como fuente energética limpia, segura y duradera, muchos son los problemas de índole científico-técnica que han tenido que ser solventados. A pesar de ello, el dispositivo internacional de fusión ITER, destinado a demostrar la viabilidad práctica de un futuro reactor comercial, ya se encuentra en fase de construcción en Cadarache, al sur de Francia, y se prevé que la producción de los primeros plasmas tendrá lugar al final de la presente década. Sin embargo, el salto final hacia la construcción de un Reactor de Demostración (DEMO) todavía requiere la solución aceptable de uno de los mayores retos históricos y en absoluto trivial: encontrar materiales que sobrevivan a las condiciones extremas que prevalecen en la proximidad del plasma y que, además, no lo contaminen.