
Investigadores del Instituto de Ciencia Molecular (ICMol) de la Universitat de València, en el Parc Científic, han dado con la clave para introducir moléculas de gas en materiales no porosos, permitiendo que dichos materiales actúen como sensores moleculares. Este hallazgo hace posible la fabricación de sensores mucho más precisos y versátiles, ya que, a la respuesta óptica para la detección de moléculas, se suma la respuesta magnética, una capacidad hasta hoy inexistente para este tipo de materiales cristalinos. El trabajo, que forma parte de la tesis doctoral de Mónica Giménez Márquez, codirigida por Guillermo Mínguez y Eugenio Coronado –todos ellos investigadores del ICMol– , fue publicado ayer tarde en la revista Nature Communications. Los materiales inteligentes responden a estímulos externos como la luz, la presión, la temperatura o la humedad para cambiar sus propiedades. Este cambio en las propiedades puede aprovecharse para utilizar estos materiales como sensores. Así por ejemplo en los últimos años se han diseñado materiales porosos de naturaleza metal-orgánica (MOFs) que cambian sus propiedades al alojar moléculas de gas en sus poros. Esta característica ha posibilitado que estos materiales porosos puedan ser utilizados como sensores moleculares.

