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Un equipo de expertos de la Universidad de Granada (UGR) han diseñado un sistema que permite convertir las aguas residuales procedentes de la agricultura en bioplásticos a través del uso de bacterias fijadoras de nitrógeno que almacenan los biopolímeros.
Según informa Europa Press, la investigación ha permitido obtener plásticos de propiedades análogas a los polímeros termoplásticos procedente del petróleo, a partir de una biotecnología fermentativa aplicada a aguas residuales procedentes de la obtención del aceite de oliva (alpeorujo). La técnica permite dar una solución al tratamiento de un residuo que en nuestro país genera un volumen de cinco millones de metros cúbicos anuales. Además, supone un gran descubrimiento en plena escalada de precios del petróleo.
Además, se evita los agresivos efectos medioambientales del alpeorujo, que influye en la alteración de la fertilidad del suelo y la liberación de compuestos tóxicos a la atmósfera.


