La ESA ha financiado un proyecto de investigación llevado a cabo por ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid para deshacerse de la basura espacial a través de chorros de iones lanzados desde una nave. Es una propuesta innovadora porque no es necesario el contacto con el objeto.
La propuesta de la Escuela es innovadora porque no es necesario el contacto con el objeto, de forma que la maniobra se simplifica y se reduce extraordinariamente el riesgo de colisiones.
Los ingenieros se han fijado como objetivo los restos de entre una tonelada y media a tres toneladas. “Cuanto más ligera es la basura, más barata es la maniobra porque necesita motores menos potentes y menos propulsantes. Pero los detritos más dañinos, y que implican mayor riesgo de colisiones, son los de más de una tonelada”, afirma Bombardelli.
Además, han comprobado que el modelo teórico funciona y es viable tecnológicamente, puesto que sus elementos primarios son propulsores iónicos que ya han sido probados en misiones espaciales científicas y en satélites comerciales.

