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La universidad de Lancaster está trabajando con el British Antarctic Survey en un proyecto dotado con 400,000 libras esterlinas para comprender cómo las partículas del espacio afectan a la atmósfera terrestre. Los científicos pretenden saber más acerca de los denominados “electrones asesinos” (Killer electrons) ubicados en el cinturón de radiación de Van Allen alrededor de la Tierra, que pueden dañar satélites y naves espaciales en órbita.
El cinturón de radiación Van Allen periódicamente produce descargas de partículas energéticas, tales como electrones e iones en la alta atmósfera de la Tierra, especialmente en las regiones polares. Esto puede cambiar la química de la atmósfera, con posibles implicaciones para el cambio climático.
El Dr. Mick Denton pertenece al grupo “Space Plasma Environment and Radio Science (SPEARS)” dentro del Departamento de Física y ha manifestado que: “Sigue siendo un misterio lo mucho que el cinturón de radiación afecta a la Tierra y el nivel de impacto que esta tiene. No tenemos ninguna idea clara de lo que hace que el cinturón de radiación vaya y vuelva. Es también un problema grave para los satélites en órbita que pueden ser dañados por tales partículas energéticas. ”
El proyecto de cinco años de duración supondrá la instalación de dos receptores de radio en la Antártida como parte de una red mundial de receptores creada por el consorcio AARDDVARK de las universidades internacionales de Australia, Sudáfrica y Hungría.
El Dr. Denton dijo: “Los receptores recogen las señales emitidas desde transmisores de muy baja frecuencia en todo el mundo que transmiten a largas distancias. Vamos a recoger los cambios electromagnéticos de las señales de radio causada por las partículas en la atmósfera y a partir de ese momento, podremos analizar los datos para averiguar más sobre la naturaleza de las partículas”. Los receptores están situados en la Antártida debido a que el efecto de las partículas de alta energía en ondas de radio se ve reforzada por gruesas capas de hielo.
El investigador principal, el Dr. Mark Clilverd de la British Antarctic Survey, dijo: “Sabemos que estos electrones chocan con la atmósfera, pero no sabemos con qué frecuencia ocurren, cuánto duran, o la rapidez con que viajan. Tenemos que averiguar estos datos con el fin de determinar el impacto de las partículas espaciales en la atmósfera. La región de la Antártida en la que se van a poner los instrumentos es el mejor lugar en la Tierra para hacer nuestras mediciones, pero también es uno de los más duros. ”
El proyecto AARDDVARK complementará una misión de la NASA que se lanzará en el próximo año 2012 llamada “Radiation Belt Storm Probes” y tendrá como objetivo investigar las partículas energéticas utilizando satélites en el espacio
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Lancaster involved in £400,000 project to understand “killer electrons” (yubanet.com)


