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Se dice que los primeros refugiados climáticos vendrán del Pacífico… 50.000 pequeñas islas, de las cuales cerca de 8.000 están habitadas, se esparcen en la zona intertropical. Éstas se exponen particularmente a los impactos del recalentamiento climático: subida de las aguas, sequía, rarefacción del agua dulce. Este último es indispensable para la vida animal y vegetal y para la alimentación de las poblaciones humanas. Ahora bien, sobre los islotes coralinos, las reservas de agua dulce son subterráneas, en forma de lentejones en equilibrio con el agua de mar subyacente.
El equilibrio entre el agua dulce y el agua salada en los acuíferos costeros e insulares es un fenómeno inestable difícil de definir. Para comprender el funcionamiento del lentejón de agua dulce de un islote coralino, los investigadores del “Institut de Recherche pour le Dèvelopement” -IRD- y sus contrapartes¹ estudiaron la estructura y la geometría del depósito, las velocidades de flujo, etc.
Un terreno virgen de toda actividad
Sus lugares de experiencia, islotes frente a la costa de Numea, en la laguna suroeste de Nueva Caledonia, se aíslan de toda actividad humana. Los científicos estudiaron, particularmente sobre el islote M’Ba, también conocida como Isla Grande, a 1500 km al Este de Australia, la distribución espacial de la salinidad de las aguas subterráneas gracias a investigaciones geofísicas de tomografía de resistividad eléctrica. Este método de sondeo eléctrico permite medir, a lo largo de un corte vertical, la conductividad[1] del agua subterránea y deducir la salinidad. Los datos así recogidos permitieron, por una parte, definir la forma y la estructuración del depósito de agua dulce, y también evaluar su suministro, garantizado por las precipitaciones, gracias a un modelo hidrogeológico utilizando los datos climáticos del GIEC, entre los cuales los ciclones.
La sal se concentra en medio del islote
Contrariamente a los resultados previstos, esta salinidad resultó muy concentrada en medio del islote y no sobre sus bordes, aún siendo zonas de interacciones entre el agua marina salada y el agua dulce. Análisis complementarios, obtenidos de un modelo hidrogeológico, resaltaron la importancia de la cubierta vegetal y de la topografía de la isla en la distribución espacial de la salinidad en la capa de agua, situada a tres o cuatro metros de profundidad, y el funcionamiento de este acuífero insular.
En efecto, por el proceso de transpiración de las plantas, el agua salobre se evapora por las raíces, lo que concentra la sal en el lentejón de agua en el centro del islote, debido a una cubierta vegetal más densa y más antigua. Se considera así, por ejemplo, que un cocotero “consume” alrededor de 300 litros de agua al día[2]. Por el contrario, sobre las recientes dunas arenosas del litoral, la vegetación se hace más rara y la salinidad del agua subterránea permanece menos concentrada. Además, el suministro en agua dulce del lentejón garantizada por las precipitaciones es mínimo en medio del islote, debido siempre a la densidad de la vegetación así como al desarrollo importante de los suelos. Al contrario, es máxima sobre las dunas en borde de mar. De allí la intensificación del fenómeno, con una dilución del agua subterránea sobre los bordes del islote y una concentración de la sal en el centro.
Cabe señalar, que la morfología del islote y su estructuración interna tienen también una fuerte influencia sobre el tipo de suministro variable de la capa a lo largo del eje transversal de la isla. Este islote resulta del apilamiento de capas de material resultantes de las formaciones recifales con predominio arenoso, que reposan a una treintena de metros sobre un substrato complejo. Es representativo geológicamente de las numerosas micro-islas de la laguna de Numea y, más generalmente, de las pequeñas islas recifales de la región Indo-Pacífico.
En conclusión, las investigaciones geofísicas combinadas con modelos hidrogeológicos, permiten cartografiar en 2D y en 3D la distribución de la salinidad de las aguas subterráneas del acuífero insular. Este análisis permitirá evaluar el recurso hidráulico de las islas coralinas del Pacífico, en el marco de la investigación de indicadores de vulnerabilidad frente al cambio climático global y aportar elementos de respuesta sobre el porvenir de estos islotes coralinos, que contribuyen al mantenimiento y al desarrollo de numerosas especies terrestres y marinas, y de sus habitantes.
[1] La conductividad eléctrica es la cualidad de un material de dejar pasar la corriente eléctrica
[2] White, et al., Vadose Zone Journal, 2007, 6, p. 581–590.
Información bibliográfica completaCOMTE J.-C., BANTON O., JOIN J.-L., CABIOCH GUY. Evaluation of effective groundwater recharge of freshwater lens in small islands by the combined modeling of geoelectrical data and water heads. Water Resources Research, 2010, 46, p. W06601. doi:10.1029/2009WR008058
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