Aplicación de agua oxigenada para la remediación de suelos contaminados

Sign at DuSable Park near the contaminated soil.

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Los suelos  contaminados con hidrocarburos representan un desafío para los especialistas en  remediación. La aplicación del proceso de Fenton clásico -usado habitualmente  en el tratamiento de aguas residuales- para la recuperación de suelos contaminados  por hidrocarburos constituye la base de una de las técnicas de remediación de  suelos más comúnmente empleadas en la actualidad: la oxidación química in situ  (ISCO). Esta técnica emplea agentes oxidantes para transformar químicamente los  contaminantes en productos mineralizados, degradándolos a CO2 y a  fragmentos orgánicos fácilmente biodegradables.

El proceso Fenton  clásico utiliza peróxido de hidrógeno (H2O2), también conocido  como agua oxigenada, que actúa como agente oxidante, e ión ferroso (Fe2+)  en calidad de catalizador. El papel del Fe2+ consiste en descomponer  al H2O2 para dar lugar a los radicales hidroxilo (OH•)  que es la especie que realmente va a atacar a los contaminantes (esquema de  reacción mostrado en la Figura  1). La reacción óptima de generación de los radicales ocurre bajo condiciones  de pH relativamente bajo (pH de 2   a 4).

Una de las  limitaciones para la aplicación del proceso de Fenton en la remediación de  suelos es la movilidad del reactivo de Fenton (es decir, H2O2/  Fe2+) cuando se introduce en el subsuelo. En primer lugar, el H2O2  es inestable en este medio y se descompone de forma rápida por reacción con los  componentes naturales del suelo (materia orgánica, minerales de metales de  transición) generando O2 y H2O. Este consumo improductivo  del H2O2 hace que la concentración del oxidante disminuya  drásticamente desde el punto de inyección hasta la zona donde está localizada  la contaminación. Debido a esto, el proceso de oxidación Fenton in situ implica la  inyección de altas concentraciones de H2O2 en las que hay  que tener en cuenta, no sólo la demanda estequiométrica para la degradación del  contaminante, sino también las reacciones con el propio suelo que ejercen una  demanda natural del oxidante.

Por otra parte, en los casos en los que el proceso de oxidación química in situ no se realice en suelos ricos en minerales naturales a base de  Fe (Fenton-like), es necesario asegurar la presencia de la especie metálica de  Fe en el suelo. Esta presencia se consigue mediante la adición desde el  exterior de Fe en forma de sal (por ejemplo, sulfato de Fe2+). Los  suelos carbonatados con un pH básico hacen que la especie metálica no se  mantenga en disolución al producirse su precipitación lo que reduce la  distancia a la que puede transportase desde el punto de inyección.

El proceso denominado Fenton modificado o Fenton-like puede superar  estas limitaciones si se diseña para mitigar los efectos de los procesos naturales  del suelo mediante su aplicación efectiva en condiciones de pH básico, no limitando la  generación de los radicales OH• a pH ácidos, y aumentando la  estabilidad del H2O2.Tanto el empleo de agentes  quelantes (EDTA, citrato, etc.) que presenten una mayor afinidad hacia el Fe  que el propio suelo, que hacen que el catalizador Fe presente una  disponibilidad inmediata, como el uso de agentes estabilizadores como el  fosfato para mejorar la estabilidad del H2O2, son las  técnicas utilizadas para conseguir su efectividad en la remediación de suelos  contaminados por compuestos orgánicos.

El grupo de investigación INPROQUIMA de la UCM ha observado que la aplicación del proceso  Fenton-like en sistemas en discontinuo con una relación líquido-suelo de 2mL/g,  una temperatura de 20ºC,  usando EDTA y citrato como agentes quelantes (concentraciones iniciales de 20 y  50mM)  para la remediación del 2,4-dimetilfenol (q2.4-DMF= 80mg/kgsuelo)  en un suelo alcalino (pH=7,8) con un alto contenido en materia orgánica (10,1%) y un alto contenido en Fe (Fe2O3= 34,39mg/gsuelo)  parece viable con la adición del H2O2 a una concentración  inicial de 0.29M  (véase Fig. 2). El proceso favorece la generación de los radicales OH•,  con lo que se incrementa la conversión de contaminante sin necesidad de  tener que acondicionar el pH a valores ácidos, y se aumenta la estabilidad del  H2O2 al disminuir la conversión del oxidante.

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