Cortactin: oncoproteína clave para entender

Escherichia coli: Scanning electron micrograph...

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El hombre es el  huésped natural de Helicobacter pylori.  Esta bacteria fue aislada por primera vez a principios de los años ochenta a  partir de especímenes de pacientes con gastritis y úlceras (Warren and  Marshall, 1984). H. pylori se encuentra en la superficie de las células  gástricas y es la primera bacteria declarada agente carcinógeno tipo I por ser  la causa del 63% de los cánceres de estómago (WHO,  2009).

Helicobacter posee un sistema de secreción tipo IV o  T4SS (homólogo a la maquinaria de conjugación bacteriana (y a los flagelos de  las arqueas)), que actúa como una “jeringa” inyectando proteínas en las células  del huésped. Una de estas proteínas es CagA, que es el principal factor de  virulencia. CagA, una vez translocada al interior de las células epiteliales  gástricas, inicia un complicado “programa de señalización” que conlleva la  alteración de varias rutas celulares. En ensayos in vitro, el modelo de estudio más usado es la infección de líneas  gástricas como las células de adenocarcinoma gástrico o células AGS. La  infección de dichas células con la bacteria provoca disgregación de las células  originando un fenotipo denominado de colibrí ó “hummingbird”.

El estudio (Tegmeyer et al., 2011) dirigido por el  profesor Steffen Backert (actualmente profesor en el National College of Ireland) y en el que han  colaborado expertos de varios campos ahonda en la participación de una proteína  del huésped, denominada cortactin en  el fenotipo de hummingbird, también denominado “cell scattering”. El grupo  emergente de la Dra. Narcisa Martínez Quiles -que espera ser acreditado como  “grupo de investigación Complutense- experto en dicha proteína, ha colaborado  activamente en este estudio que se inició en el 2006. Cortactin es una  oncoproteína que regula el esqueleto de la célula ó citoesqueleto. Cortactin  regula la adhesión y la migración celular. Esta proteína es necesaria, por  ejemplo, para la formación de las invadopodias, que son unas protusiones de la  membrana que penetran la matriz extracelular degradándola y son fundamentales  en determinados procesos de metástasis.

Los resultados del  estudio revelan información acerca del modo en el que Helicobacter manipula, a nivel molecular, las modificaciones de  cortactin, promoviendo la fosforilación de cortactin en serinas e inhibiendo,  al mismo tiempo, su fosforilación en tirosinas. Además se demuestra que la  infección con el patógeno promueve la interacción de cortactin con la kinasa de adhesión focal (FAK) activándola. FAK es actualmente una posible diana terapéutica en tratamiento de  varios tipos de cáncer.

Cortactin, al ser  una proteína esencial en el control del citoesqueleto es diana de varias  bacterias patógenas, aparte de Helicobacter.  El grupo de la Dra.   Martínez Quiles ha demostrado cómo la adhesión de la bacteria Escherichia coli enteropatógena  (EPEC), muy relacionada a la causante del reciente brote mortal de E. coli en Alemania (EHEC) también  manipula a cortactin (Nieto-Pelegrín et  al. 2009)

Por ello la repercusión del estudio no se limita solamente a Helicobacter y a otras bacterias sino  que abre nuevas cuestiones que se estudiarán en diversos campos, tales como la  migración y adhesión celular, componente esencial de las metástasis tumorales.

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